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Guía

Quinientos móviles en el wifi del recinto: qué se rompe primero y cómo evitarlo

Si el público lee los subtítulos en su propio móvil, el punto de acceso cae antes que ninguna otra cosa. Qué se rompe de verdad en un congreso, qué preguntar al recinto y qué hacer cuando la respuesta es mala.

En cuanto pones los subtítulos en el móvil del público, has movido el punto débil de tu evento. Ya no es el sistema de subtitulado: es el punto de acceso del techo de la sala plenaria, y va a fallar antes que nada de lo que hay en tu rider.

Es la parte que nadie somete a prueba de carga, así que merece la pena ser concreto sobre qué sale mal.

Qué se rompe de verdad, y en qué orden

La entrada, no la lectura. Una vez que un móvil está conectado y siguiendo el evento, un flujo de subtítulos es un goteo: texto que llega según alguien habla. El momento caro es que lleguen todos a la vez. Quinientos dispositivos asociándose a un punto de acceso, pidiendo DHCP, resolviendo DNS y abriendo una conexión dentro de los mismos tres minutos mientras la sala se llena.

El número de clientes por radio, antes que el ancho de banda. Un punto de acceso de consumo está cómodo con decenas de clientes, no con centenares. Mucho antes de quedarte sin megabits te quedas sin tiempo de aire: la radio se pasa el rato gestionando asociaciones en vez de mover datos.

El portal cautivo. Un wifi de recinto que pone una página de acceso delante de cada dispositivo es la forma más fiable que existe de perder a media sala. Nadie pelea con un portal mientras arranca una ponencia: lo deja.

Los 2,4 GHz. Si la sala cae a esa banda, unos cuantos centenares de móviles comparten un espacio que también lleva cada micro inalámbrico, cada pasador de diapositivas y el edificio de al lado.

Qué preguntar al recinto, por escrito

  1. ¿Cuántos clientes simultáneos por punto de acceso, y cuántos puntos cubren la plenaria? No «¿hay wifi?». Un número, por sala.
  2. ¿Hay portal cautivo, y se puede desactivar para nuestro evento? Si no se puede, planifica contándolo (más abajo).
  3. ¿Hay 5 GHz en toda la sala, o solo cerca del escenario?
  4. ¿La red de invitados limita la velocidad por cliente? Un tope está bien. Un tope de 64 kbps con inspección profunda de paquetes, no.

Qué hacer cuando las respuestas son malas

Imprime el código, no solo lo proyectes. La gente llega tarde, y un código que solo existió en una diapositiva a las 09:00 es invisible a las 09:20. Un código de sala se puede reservar hasta noventa días antes en cualquier plan de pago, lo que significa que puede ir en el programa impreso, en la señalética y en la acreditación.

Escalona la entrada. Pon el código mientras la sala se llena, no cuando empieza el primer ponente. Veinte minutos de gente entrando poco a poco son veinte minutos de conexiones repartidas, en vez de quinientas en un pico.

No renuncies a la pantalla de sala. Esta es la respuesta real a un wifi malo, y es fácil olvidarla cuando el móvil es el argumento de venta: los subtítulos salen también a la pantalla del recinto, por NDI a tu mezclador, por HDMI con croma, o abriendo la pantalla de subtítulos en cualquier televisor con navegador. Nadie necesita un móvil para seguir el evento en el idioma que se habla. Si la red se cae, la sala sigue leyendo.

Qué podemos y qué no podemos decirte de nuestro lado

Podemos decirte que nuestro lado aguanta: medido contra el sistema desplegado, una sala sostuvo cinco mil conexiones de móvil simultáneas sin rechazar ninguna. Recomendamos venderlo para entre quinientas y mil personas por evento, no porque más se rompa, sino porque por encima de ahí el tiempo de entrega empieza a acercarse a nuestro propio objetivo de calidad, y un subtítulo que llega tarde es un subtítulo que alguien lee cuando el ponente ya ha pasado a otra cosa.

Lo que esa medición no te dice es nada sobre un recinto real. Eran cinco mil conexiones desde una máquina, no cinco mil móviles a través de puntos de acceso reales en una sala real. Quien te dé una cifra de concurrencia (nosotros incluidos) está describiendo su servidor, no tu edificio. El edificio es la parte que hay que comprobar.

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